Somorrostro

Bailaora
Coreografía y dirección de María Rovira

Somorrostro o el Rostro Borrado parte de la idea de la fragilidad de la identidad y del olvido de la memoria. Tomamos como punto de partida el Barrio de Somorrostro de la Barceloneta de los años 50 que representaba la identidad de un pueblo inmigrando inmerso en una situación de crisis y supervivencia de la cual surgía una gran riqueza artística y cultural. Un ejemplo es el excepcional bailaora Carmen Amaya, que mostró al mundo entero la expresión de una identidad escondida entre el gran tejido barcelonés.

Una vez el barrio fue derribado, el olvido borra los rostros de aquellas identidades que lo formaban, sin dejar rastro de lo que fue, naciendo de sus escombros una nueva realidad. Y ante esta pérdida de identidad, el arte se convierte en un motor contra el olvido de la memoria y preserva el espíritu de una identidad.